Psicoterapia familiar desde la mirada sistémica

«Cuando mejor te conozcas, mejor equipado estarás frente a la vida»

Gregg Braden

"CADA EXPERIENCIA CONTRIBUYE A MI CRECIMIENTO PERSONAL, SIN IMPORTAR SI SON NEGATIVAS O POSITIVAS. AMBAS TRAEN CONSIGO UN APRENDIZAJE"

La teoría sistémica se basa en cómo se conforma el ser humano desde un todo,  partiendo de la influencia de varios aspectos que afectan a su desarrollo y que tienen que ver con el área biológica, física, cognitiva, emocional y social.

Del mismo modo, las experiencias personales  y los espacios en los que la persona convive, se desarrolla y se construye a sí misma, contribuyen en gran medida a su crecimiento personal y la forma en que la persona se relaciona con los demás. Cuando un contexto determinado o sistema (familiar, social, escolar, laboral, etc.) funciona de forma que no garantiza el bienestar de sus individuos, algunos de ellos pueden desarrollar síntomas de malestar, que indican la necesidad de cambio en el funcionamiento de las reglas que hasta la fecha habían sido útiles para la convivencia. El hecho de que todos los sistemas estén en constante cambio, exige una readaptación constante a la realidad, para la que no todas las personas se sienten preparadas. Es ahí donde tiene cabida la terapia sistémica. Justamente, en numerosas ocasiones los profesionales de este ámbito han llegado a identificar al «individuo problemático» como el más «sano», puesto que es el que trae conciencia sobre la necesidad de un cambio en la forma habitual de funcionar. 

Esta corriente psicológica surgió en la segunda mitad del siglo XX  con el fin de explicar el por qué ciertos individuos que eran tratados individualmente y con resultados positivos, una vez volvían al entorno habitual de nuevo desarrollaban los mismos síntomas. Los primeros profesionales que la aplicaron  empezaron a reunir a toda la familia con el fin de identificar dónde estaba el problema.

 Hoy en día, la corriente sistémica se ha extendido a otras áreas, basándose en sus principios para entender lo que sucede en ámbitos empresariales o sociales que funcionan de una forma deficiente. Recientemente, se ha visto cómo puede resultar también muy efectivo el trabajo sistémico con un solo individuo del sistema, puesto que los cambios en él afectarán de forma positiva al resto de personas con las que se relaciona.  

En resumen, la psicoterapia sistémica trata de identificar aquellos patrones dentro de las relaciones  humanas que dificultan la convivencia,  para poder inferir nuevas acciones que incidan en la resolución de un problema que afecta a un individuo del sistema familiar, grupo o comunidad para que este pueda volver a una situación de estabilidad y lograr su máximo potencial de desarrollo y bienestar.

   «Cada día es una nueva oportunidad, elijo hacer de éste un gran día»

                   Louise Hay

«La mejor herencia de una madre a una hija, es haber sanado como mujer»

Christiane Northrup

Casos en que se aplican este tipo de terapia

  • Conflictos en las relaciones familiares en la etapa infantil y adolescente.
  • Dificultades en la pareja.
  • Adaptación a los diferentes ciclos vitales (maternidad, divorcio, adolescencia, nido vacío, tercera edad, etc.) y/o situaciones de crisis (divorcios, accidentes, estrés, migraciones, sucesos traumáticos, etc.)
  • Problemas en las relaciones interpersonales, dentro de diversos contextos (laboral, amistades, familiar, etc.)
  • Adicciones
  • Trastornos de la alimentación.
  • Afecciones psicosomáticas.
  • Fobias y miedos.

El terapeuta indagará junto con las partes afectadas (individuo, familia o grupo) los factores implicados en el presente en el mantenimiento de la problemática definida, estableciendo diversas hipótesis en función de las que se establecerá un plan de acción con el fin de solucionar el problema concreto por el que se acude a consulta.

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